Feb. 28, 2021

Al final el Covid-19 le ganó la batalla al ruiseñor

Al final el Covid-19 le ganó la batalla al ruiseñor

Bogotá,28 de febrero_ RAM_ Luego de varias semanas luchando contra el coronavirus, falleció en el Hospital Pablo Tobón Uribe de Medellín el músico colombiano, cantante y compositor de música vallenata Jorge Oñate, apodado «El Jilguero de América» y «El Ruiseñor del Cesar», luego de complicaciones que durante los últimos días lo mantuvieron en condición crítica.

La noticia fue confirmada por Carlos Bloom, quien publicó en su cuenta de Twitter: “Jilguero te llevaré por siempre en mi corazón. Son muchos recuerdos bonitos”.

El alcalde de Valledupar, Mello Castro González, decretó tres días de duelo en la ciudad por la muerte de Jorge Oñate.

El mandatario, a su vez, envió un mensaje de condolencias a todos los familiares del artista vallenato, quien falleció la madrugada de este domingo en el Hospital Pablo Tobón Uribe de Medellín, luego de más de 40 días luchando por su vida.

Desde el comienzo de su carrera, en 1968 a 2012, había logrado 25 discos de oro, 7 discos de platino y 6 de doble platino.5? También incursionó en la política como concejal de su pueblo natal, fue subdirector del departamento del Cesar y segundo en la lista del congresista Alfredo Cuello Dávila, a quien reemplazó en varias ocasiones.

«Quiero morirme como mueren los inviernos»: así habló Oñate de la muerte en sus canciones

En las canciones interpretadas por Jorge Oñate fue habitual escucharlo entonar letras de vida, amor y muerte. A esta última la llamó infame y la retrató como uno de los grandes dolores que «la vida le pone a uno».

Su desaparición no solo tiene de luto al folclor vallenato, sino también a los seguidores que desde diferentes lugares del mundo lo seguían como un referente.

En su canción «Volví a llorar» aseguró que «mientras haya vida quedan esperanzas» y, en lo que era un presentimiento de que tendría una larga vida, señaló que la suya era para ser feliz y buscar gloria.

Pero en sus temas era recurrente escucharlo sopesar la perdida de un amor como un acercamiento a la muerte, sin embargo solía concluir en que a él un cariño no correspondido no lo arrastraría a las sombras. Así se le escuchó en temas como ‘Triste y confundido’, en la que afirmaba:

«Yo no me voy a morir por un amor

Por un amor yo no me voy a morir

Y el que se ría porque yo sienta un dolor

Cuando le duela no me voy a reír»

En temas más melancólicos como ‘Ausencia’, mientras pedía por el retorno de alguien que no está, decía que «los ausentes son sombras del alma» y sin ellos «solo la muerte podrá gritar calma a mi corazón». Un verso que ahora escuchan sus seguidores, mientras lamentan su partida.

Solo fue hasta ‘Noche sin lucero’ en la que se le escuchó decir cómo quería que fueran esos últimos minutos de vida terrenal: en calma, bajo un silencio sepulcral y sin dolores.

«Quiero morirme como mueren los inviernos

bajo el silencio de una noche veraniega

Quiero morirme como se muere mi pueblo

serenamente sin quejarme de esta pena»

Desde el corazón entonó en aquellos versos que quería resucitar «para una luna parrandera» y morir» en cada verso de un paseo villanuevero»; un deseo cargado de simbolismos para los amantes al vallenato.