Jan. 14, 2021

En defensa de Virgilio Barco

En defensa de Virgilio Barco

Por: Rafael Pardo Rueda.-

Barco no necesita defenderse ni quien lo defienda. Pero ante tamaña acusación que hace un periodista después de treinta y cinco años de terminado su gobierno, y con la casi totalidad de los protagonistas de la historia fallecidos, sí merece al menos que alguien deje claro varios puntos.

Desempeñé en el gobierno de Virgilio Barco dos cargos públicos. Fui director del Plan Nacional de Rehabilitación (PNR) y fui consejero de Paz. Estuve los tres años finales en la junta de Ecopetrol.

No recuerdo al tal Rafi Eitan ni recuerdo reuniones a ningún título. Y si existieron, puedo garantizar que, a diferencia de las motivaciones inexplicables de la columna del periodista, jamás Virgilio Barco habría considerado una propuesta que no obedeciera a la seguridad de todos y cada uno de los ciudadanos de Colombia.

¿Que Virgilio Barco está detrás del exterminio de la Unión Patriótica? No existieron entonces ni Pablo Escobar, ni Rodríguez Gacha, ni los Rodríguez Orejuela ni una serie de narcos. Delirante.

Barco estaba a favor de la paz. Resultado de una visita a Casa Verde, entonces sede de las extintas Farc antes de posesionarse Barco. Fueron López Michelsen, Cesar Gaviria, entre otros. El propósito era expresarles a las Farc el mensaje del nuevo gobierno, que estaba en favor de la paz.

Nombró, si no estoy mal, no recuerdo, 15 alcaldes de la Unión Patriótica. En ese tiempo, el Presidente podía nombrar libremente, a través de los gobernadores, los alcaldes de todos los municipios. Creó el Comando Especial, a cargo de la Policía Nacional, contra el paramilitarismo.

Derogó el decreto expedido por Guillermo León Valencia que autorizaba las autodefensas. Nombró procurador a Alfonso Gómez y luego lo ternó para ser nombrado en propiedad, habiendo sido Gómez Méndez representante a la Cámara por la Unión Patriótica.

Desde las diversas posiciones que ocupé puedo dar fe de la honorabilidad de todas las instrucciones que recibimos, tanto cuando estuve en el PNR como en la Consejería de Paz y en la junta de Ecopetrol. Por lo que desconozco cualquier otro tema relacionado con el presunto y supuesto asesor.

Es una infamia acusar al presidente Barco de esa monstruosidad, cuando el principio rector de su gobierno fue precisamente el contrario: la vida y no la muerte. Precisamente fue eso lo que le garantizó uno de los principales logros de su gobierno, como fue la paz con el M-19.

La fuente que menciona la historia debe acudir a la Comisión de la Verdad y a la JEP, pues una acusación tan grave es inadmisible y debe ser probada ante la deshonra que plantea a un gobierno que enfrentó quizá la peor violencia de nuestro país. ¿O acaso olvida el combate frontal a las mafias del narcotráfico, que fueron las que crearon y escalaron el paramilitarismo en esos años?

Es una pena no contar con la memoria de Guillermo Perry, o de Germán Montoya. O de Horacio Serpa Uribe y de Low Murtra. O, incluso, de Carlos Ossa y del propio Virgilio Barco, para que le exigieran al autor de esta fantasiosa historia probar su infamia.