March 12, 2021

La Inseguridad, a manera de reflexión

La Inseguridad, a manera de reflexión

Por: Fernando Salgado MD

Hace poco tiempo hablamos de la inseguridad y la imperiosa necesidad de actuar de manera decidida frente a este tema que agobia en mayor o menor grado todo el territorio nacional, pero con especial énfasis en la ciudad de Bogotá y otras capitales del país. Lamentablemente, esta inseguridad se ha caracterizado por el incremento progresivo y exponencial de una delincuencia cada vez más violenta y organizada que crea un clima de incertidumbre y de desconfianza entre los ciudadanos y que da lugar a un proceso de descomposición de las instituciones públicas, la convivencia social y por supuesto, la pérdida de confianza en esas instituciones y los gobernantes.

La grave situación de inseguridad no desaparece y lejos de mejorar cada día empeora y si bien, en algunas ciudades como es el caso de Bogotá donde con estadísticas se pretende demostrar que el número de delitos ha disminuido, distrayendo a la opinión pública con el cuento que el problema es de percepción, la verdad es que el grado de violencia de los agresores es ya absolutamente demencial, lo que hace que la situación sea mucho más grave de lo que se dice. A esta compleja situación, debemos agregar y asociar la impunidad a gran escala de los agresores, la ausencia de un sistema judicial eficaz y la falta de reformas en el sector de la seguridad ciudadana. Es fundamental restablecer el estado de seguridad, proteger los derechos, la honra, la vida y los bienes de los ciudadanos, que, por descuido u omisión de las distintas entidades y funcionarios de un estado confuso, caótico, anárquico y desorganizado para garantizar el cumplimiento de sus obligaciones legales, ha conllevado a una total negligencia para afrontar el problema de la inseguridad.

Hoy cualquiera se siente con el derecho de perturbar, agitar, alterar, alborotar, trastornar, turbar, desordenar, inquietar e intranquilizar el orden público, sin importar los derechos de los demás ciudadanos y acompañados de fallos, decisiones, sentencias y veredictos judiciales que por leguleyadas y la ausencia de una real política judicial ,casi siempre termina beneficiando a los criminales. La justicia debe ser ética, equitativa y honesta y debe ser la voluntad constante de dar a cada uno lo que le corresponde.

El problema de INSEGURIDAD es un problema de política de estado, es decir de los principios fundamentales que deben servir como guía para el gobierno de una nación. En este sentido, las políticas de estado no deben asociarse a un gobierno concreto o una ideología determinada o como ocurre a la fuerza pública, a un alcalde, gobernador o ministro, este tema exige una respuesta contundente y coherente de todo el estado, con estos temas no se puede hacer politiquería, no podemos señalar como responsable del asesinato de un policía a un alcalde o a un grupo político o a una minoría étnica, tampoco podemos volver este tema una discusión política y que mientras tanto como ha venido ocurriendo, los delincuentes cada día se aprovechen más de la debilidad del estado para cometer sus crímenes.

Solo esperamos que nuestros gobernantes del nivel nacional, regional y local se sienten con el poder judicial y el legislativo y encuentren soluciones coherentes, reales y urgentes a este grave problema que nos afecta a todos, reitero debe ser una política de Estado y que nos demuestren que ciertamente tienen las destrezas, habilidades y competencias para ocupar esos cargos, sino que permitan que otros lo hagan. La verdad, los ciudadanos estamos mamados de esta inseguridad y parafraseando a ese gran jurista y poeta del siglo XVI Willian Cowper El Estado en el tema de la inseguridad parece un reloj sin agujas, siendo inútil tanto si anda como si está parado.

 

FERNANDO SALGADO MD