March 12, 2021

Países sin gobierno

Países sin gobierno

Por: Rafael Pardo Rueda 

Es claro que Italia no tuvo gobierno por semanas, hasta que echaron mano de Mario Draghi, ex director del banco central europeo para solucionar el problema que dejó Guissepe Conte y quien logró recientemente armar un gobierno con toda clase de facciones variopintas. La octava economía del mundo ha vivido décadas de desgobierno, con el fantasma de la ingobernabilidad presente sin importar el nombre de político de turno, que un día puede ser el cómico Beppe Grillo, otro Mario Conti, Berlusconi, Renzi, Barsani. No importa, la realidad es que, en Italia, hace mucho el gobierno no gobierna.
A esa situación está llegando Colombia. Y una cosa es un país como Italia sin Gobierno y otra muy distinta, lo que significa para Colombia. El actual gobierno no gobierna. Por lo menos no como concibo el ejercicio de una verdadera gobernanza. Y cuando la ausencia de liderazgo se hace evidente, en su reemplazo, la sociedad se sostiene en una especie de autorregulación y gracias a algunas superintendencias, agencias, comisiones reguladoras y los departamentos administrativos, que resultan lo más parecido a un ejercicio de predominio de la ley o de las reglas. 
Mal que bien esos funcionarios cumplen, con mayores o menores desviaciones, sobre un manual de funciones. No se nombran por condiciones políticas ni por partidos. Puede que estén afiliados a partidos, pero no son figuras destacadas en sus partidos o grupos, lo que garantiza que hagan un trabajo más técnico e independiente. 
Pero no es suficiente, la ausencia de gobierno resulta grave en muchas circunstancias, como por ejemplo cuando una vez elegido el actual presidente, nos embarcó en un eterno año de discusiones inanes con las conocidas como las 6 objeciones al acuerdo de paz. Vamos ejemplos concretos de desgobierno y la urgencia del mismo: 
Miremos la situación de Providencia luego del huracán Iota. El presidente ha ido a la isla en 7 oportunidades, pero casi nadie le pone atención. Se compromete con una reconstrucción imposible en 3 meses. Cuando le hicieron ver expertos constructores que eso iba a tardarse más, el presidente se mantuvo, así como la encargada de la reconstrucción y el ministro de vivienda que ante la presión propuso unas casas que no fueron aceptadas por los habitantes. 
Es más, la encargada de la reconstrucción hasta hace pocos días no había pedido a la Ocre permiso para ingresar personal a las islas (que es una entidad especial diseñada para San Andres, Providencia y Santa Catalina que se encarga autorizar a continentales o extranjeros para trabajar en las islas). Tuvo que llegar la contraloría y revelar la situación: las casas no se han empezado a construir y se tardarán hasta el año entrante. No hay gobierno. Hay improvisación. 
Pasemos a la vacunación. Después de espectáculo de las vacunas empezó la campaña de vacunación. Cada día hay reporte de cuántas se aplican. Anuncios, anuncios y anuncios. Con la llegada de cada vacuna el presidente declara que estamos ante un hito, que es histórico, se complace con la llegada de cada vacuna, va a aeropuerto y a nadie le importa. Que si Covax o no covax. Solo importa q sea eficiente su aplicación. No que siga muriendo gente por falta de gestión. Eso no es gobernar. 
Un twittero, César Caballero, escribió:
‘El Ministerio entregó sin suficiente tiempo para el alistamiento, las bases de datos están incompletas; hay problemas logísticos; No hay disponibilidad de personal suficiente.’ Y es así. Y si en un año no nos preparamos, estamos ante la incapacidad de un gobierno para gestionar lo mínimo.
Estoy de acuerdo.  
Lo que llamamos Los Territorios sí que necesitan gobierno. Allí donde los liderazgos sociales se encuentran con la muerte y la ilegalidad se convierte en el Estado ausente, en esas zonas no es posible que la institucionalidad funcione por sí sola. Pues precisamente no ha habido gobierno capaz de garantizarla. En Sucre, Putumayo o Arauca se necesita gobierno, y es donde más claramente se siente la ausencia del ejecutivo. 
Y si presidente y ministros están ausentes, la actual oposición no se queda atrás. Es increíble cómo la oposición no ha logrado ni siquiera impedir que Iván Duque siga hablando todos los días desde hace un año por televisión. Podían pedir que se considere una alocución, insistir en el derecho a cuestionar, a que se garantice una manera de romper la burbuja de información sin contraste. 
El llamado gobierno de los jueces es si acaso lo que ha logrado la oposición, para trancar o mejorar las pocas y erradas acciones del gobierno actual. Fueron los jueces quienes sentenciaron que las tropas americanas no podían entrar a las aéreas plagadas de cocaína. Fueron ellos quienes intervinieron en el debate sobre el papel del esmad o sobre el de uso de ciertas armas en el control de manifestaciones. Así también ocurrió en el caso de los túneles de hidroituango. 
El próximo gobierno va a ser igual. Del partido que sea. Al paso que vamos, estaríamos ante un fracaso del sistema o de los liderazgos.