Jan. 8, 2021

Politiquería y pandemia

Politiquería y pandemia

La política de Colombia se ha caracterizado, a lo largo de su historia, por un bipartidismo predominante; siendo de los pocos países latinoamericanos donde el Partido Liberal y el Partido Conservador, sobrevivieron como agrupaciones hegemónicas hasta el siglo XX y ya con muy poca vigencia en este siglo XXI, en el que han surgido otras “fuerzas políticas” que no han logrado constituir verdaderos proyectos políticos, sino más bien alianzas electorales caudillistas para mantenerse el poder.

La historia colombiana también se ha caracterizado por el radicalismo político que ha desencadenado numerosos conflictos sociales y armados y hace ya muchos años, una corruptela, depravación y podredumbre en la totalidad de las organizaciones políticas. Las sociedades modernas, se han organizado a partir de modelos políticos fundamentados en doctrinas, ideas, principios, valores y costumbres. En su concepción clásica, la política es la actividad humana relativa a la toma de decisiones y quienes se dedican a esta actividad pueden hacerlo de dos maneras, Con el deseo y la voluntad de servir a los ciudadanos y por ello se les llama servidores públicos y aquellos que lo hacen con criterios personales, populistas, cicatero, ruin, roñoso, avaro, ávido, interesado y egoísta.

Esos últimos, son los que se dedican a la politiquería, un término que muchos piensan es coloquial pero no, la Real Academia Española define la politiquería como la acción de intervenir en política, pero con superficialidad o a la ligera y como un sinónimo de la intriga y la bajeza. Buena parte del descrédito de los políticos colombianos se debe precisamente a eso, al mal uso de su ejercicio, una actividad poco inteligente, de corto plazo, de conveniencias e intereses personales y buscando no el bienestar común sino el personal y su enriquecimiento claramente ilícito. Para ello, han conformado alianzas electoreras sin un trasfondo doctrinario o ideológico.  Daniel Innerarity ese famoso catedrático de filosofía política, investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco y director de su Instituto de Gobernanza Democrática, asegura que la volatilidad de los gobiernos, su desgaste y sus dificultades para dirigir procesos complejos como por ejemplo este de la actual pandemia, tienen su origen en un hecho fácilmente comprobable: hay muchos más manuales para llegar al poder que libros “acerca de qué hacer con él”.

Lamentablemente en esta época de Pandemia, los populistas, la propaganda y la politiquería, han aflorado, generando una serie de dificultades e innecesarias controversias más con el ánimo de disculpar errores, torpezas e imprevisiones con intereses y conveniencias personales, oportunistas, con mucho cinismo y demagogia  y con expresiones teatrales con tintes dramáticos e histriónicos, en donde es evidente que hay más asesores de  comunicación y marketing que de los temas del gobierno y en este caso particular de la salud pública.  

Hoy, muchos de esos populistas, politiqueros y politiqueras de oficio, salen a justificar sus torpezas, criticando a los profesionales y científicos colombianos que, a diferencia de ellos, con mucho esfuerzo, sacrificio y estudio, como es el equipo del Instituto Nacional de Salud (INS), que han dedicado ya casi un año tratando de controlar esta pandemia. Hacen eso que algunos denominan una cortina de humo y que nos genera en los ciudadanos ese gran desencanto popular hacia la clase no política sino politiquera, ratificando que en el país hay intereses ilegítimos e innobles, propios del clientelismo, la corrupción, el nepotismo y el abuso de poder.

Decía alguien que en un imaginario mundo ideal, las naciones serían gobernadas por personas justas, preparadas y con vocación de servicio a su pueblo. En el mundo real hay políticos para todos los gustos: sinceros y manipuladores, con vocación o sin ella, con inclinaciones totalitarias o con espíritu democrático. Tenemos sí que aprender a escoger quienes son los buenos.

Para aclararle a esos politiqueros porque son injustas y desproporcionadas sus observaciones, aún hoy nadie puede aseverar que los pacientes tengan ahora más carga viral. Los expertos saben que utilizar el umbral del ciclo o el Cycle threshold (CT) ese que hace referencia al número de ciclos en un ensayo de RT-PCR necesario para amplificar el ARN viral para alcanzar un nivel detectable y correlacionarlos con la carga viral tiene muchas limitaciones y utilizar ese CT como valores poblacionales para decir que ahora los pacientes tienen más carga viral, hasta el momento en ninguna parte del mundo se ha demostrado ni siquiera en el Reino Unido, es tan solo hasta ahora una hipótesis que como tal necesita ser comprobada, por lo que hacer esta afirmación carece por ahora de evidencia científica y por lo tanto resulta no solo injustificada sino temeraria.

El valor del CT de una muestra puede variar por diversas razones, el momento en que se toma la muestra, la cantidad del inóculo, el método utilizado para la extracción del RNA, el tipo de cadena de reacción de polimerasa que se utilice y muchos otros motivos técnicos y tecnológicos relacionados con los pacientes y los tipos de procesamiento de las muestras.

Pero como colombiano y médico tal vez lo que más indigna, es que la alcaldesa de la ciudad más importante del país, diga que lo que hacemos en el país no sirve porque no tenemos la misma capacidad tecnológica del Reino Unido. Que gran error, seguramente extrapola lo que le ocurre a nuestra alcaldía que por no tener la capacidad y el conocimiento de otras ciudades del mundo incluidas las del Reino Unido, vivimos en una de la más inseguras y peligrosas del mundo.

Hoy Colombia en la Genómica que han hecho los países de Latinoamérica ocupa el tercer lugar, un enorme avance si consideramos los recursos con que disponíamos en el país hace apenas un año, Brasil ha hecho 1924, Chile 613, Colombia 231, Perú 180, Ecuador 180, Uruguay 128 y Argentina 50. Ojalá alguien le diga a la alcaldesa que si la nueva variante o cepa del Covid 19 fuera causa de este segundo y preocupante pico de pandemia en Colombia, se podría demostrar con una muestra relativamente pequeña por ser una variante dominante y que SI se puede hacer en el Instituto Nacional de salud de nuestro país.

En los muestreos hechos por el equipo del INS, que además se esta cada día fortaleciendo más, no se ha detectado hasta la fecha esa variante, lo que no significa que no esté presente, sino que no es dominante, pero en ningún caso como lo sostiene la alcaldesa porque no tenemos la capacidad técnica o científica para hacerlo, por lo que resulta injusto y temerario decir que la causa de este nuevo pico es por culpa del gobierno nacional y de una cepa de la que no hay evidencia científica al día de hoy.

No es momento para debates innecesarios, siendo prácticos independientemente de cual sea la variante del virus las medidas de personal siguen siendo las mismas y la responsabilidad del control de esta pandemia es de todos nosotros y como dice la sabiduría popular zapatero a tus zapatos y los Colombianos todos debemos sentirnos muy orgullosos del trabajo que resulta el excelente equipo del Instituto Nacional de Salud.

Fernando Salgado MD MSc Trop Med