April 22, 2021

Guerra de farmacéuticas desprestigia la "Categoría Vacunas"

Guerra de farmacéuticas desprestigia la "Categoría Vacunas"

Si, como parece, las farmacéuticas insisten en desprestigiarse unas a otras, no sólo se perderán muchas vidas y dinero, sino la confianza de la humanidad en las vacunas. Una herramienta fundamental para combatir infecciones y enfermedades que podrían...


Si, como parece, las farmacéuticas insisten en desprestigiarse unas a otras, no sólo se perderán muchas vidas y dinero, sino la confianza de la humanidad en las vacunas. Una herramienta fundamental para combatir infecciones y enfermedades que podrían arrasar el planeta. Proyecciones económicas del BBVA Research 2021-2022. Noticias, análisis y opinión.

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Es famosa en las clases de publicidad y mercadeo una anécdota según la cual ante la aparición de nuevas marcas y ofertas el CEO de McDonalds llamó a su agencia de publicidad y le pidió una campaña para mejorar las ventas y su posicionamiento en el mercado.
Los publicistas, después de muchas discusiones le presentaron una propuesta semanas después que consistía en desprestigiar a la competencia. Lo que en política se conoce como guerra sucia.
Guerra en la que parecen estar enfrascadas las farmacéuticas que ofrecen vacunas contra el Covid-19 por estos días, especialmente contra dos vacunas la de Johnson y Johnson que ya se aplicó a miles de personas en Colombia sin que se conozcan efectos colaterales graves y AstraZeneca, también utilizada en nuestro país sin reacciones negativas hasta el momento.
La anécdota de McDonalds cuenta que el Directivo rechazó la propuesta con un argumento tan sencillo, como contundente: hablar de las hamburguesas de los competidores significaba desacreditar "la categoría hamburguesas" incluidas las propias y eso era perjudicial para el negocio.
Algo parecido está pasando estos días con la guerra de las vacunas en que andan enfrascadas las farmacéuticas mas poderosas del mundo. Ayer, la alcaldesa de Bogotá Claudia López contaba que no sabe qué hacer con las vacunas AstraZeneca con baja aceptación en Colombia por cuenta de los chismes. El asunto es tan serio que le confesó a Néstor Morales en BluRadio que estaba a punto de proponer que ella y otros dirigentes públicos y privados se la aplicaran para recuperar la confianza en la vacuna.
En el NY Times el periodista Benjamín Mueller cuenta que en Malaui, la gente le pregunta a los médicos cómo eliminar la vacuna AstraZeneca de sus cuerpos y en Sudáfrica, los funcionarios de salud han hecho una pausa en el proceso de inmunización con la vacuna de Johnson & Johnson, la única que tienen, porque desde febrero ya no utilizan la de AstraZeneca.
Y en la República Democrática del Congo - agrega Mueller- ni una sola persona ha sido vacunada, a pesar de que 1,7 millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca languidecen en las instalaciones sanitarias del país desde el 2 de marzo.
El periodista le atribuye el rechazo de esas vacunas a que en esos países y muchos otros, el colonialismo occidental y las prácticas médicas poco éticas han generado desconfianza en las vacunas, un fenómeno que podría empeorar si se afianza la percepción de que los países ricos están lanzando inyecciones de segunda categoría para el sur del planeta.
Los médicos dicen que las recientes pausas ya han reivindicado a los escépticos de las vacunas y han hecho que muchos otros se sientan engañados.
“Están tirando la confianza en las vacunas a un cráter”, dijo Ayoade Alakija, copresidenta de la Alianza de Entrega de Vacunas en África de la Unión Africana, sobre las acciones de los países ricos. “Es un mensaje irresponsable que habla del egoísmo de este momento, en que no se hicieron más consultas ni hubo más comunicación”.
¿Por qué el ataque a esas dos marcas?
Porque las vacunas AstraZeneca y Johnson & Johnson son más baratas y fáciles de almacenar que las alternativas, son los pilares de las inoculaciones mundiales. Las dosis de AstraZeneca se están utilizando en al menos 118 países. Últimamente, en medio de la escasez de esa vacuna, algunas regiones han optado por la de Johnson & Johnson: hace dos semanas, la Unión Africana adquirió 400 millones de dosis.
Algo similar ocurrió en Colombia, país que participó en las pruebas de la vacuna de Johnson y Johnson. Se habla de que fue aplicada a más de 60 mil personas en varias regiones del país y hasta ahora no hay datos de daños graves a quienes participaron y AstraZeneca es la estrella del mecanismo Covax creado por la OMS para tratar de equilibrar el mercado. Mecanismo en el que participa Colombia.
Como Estados Unidos y Europa han suspendido la aplicación de esas dos vacunas la sensación en el resto del mundo es que a los países pobres les están enviando vacunas de segunda clase, no solo menos efectivas que las de Pfizer y Moderna, por ejemplo, sino perjudiciales para la salud.
Sin embargo, esas decisiones han repercutido en países donde las variantes se están extendiendo, el distanciamiento físico es un lujo y no hay elección de las dosis.
Los funcionarios sanitarios temen que cualquier retroceso en las vacunas pueda sembrar las semillas del próximo brote calamitoso, que colapse los hospitales y exporte nuevas mutaciones en todo el mundo. En esos lugares, dijeron los médicos, las matemáticas son obvias: muchas más personas morirán sin las vacunas de AstraZeneca y Johnson & Johnson, que con ellas.
Las todopoderosas farmacéuticas, que han logrado la aprobación de los gobiernos de todo el mundo para hacer en humanos las pruebas que antes hacían en ratones, que les impusieron sus reglas del juego y obligaron a aprobar leyes que los exoneran de toda responsabilidad deberían entender que están jugando con fuego, que se trata de la vida de personas y que esa guerra en la que están enfrascadas las puede llevar al desprestigio de la "Categoría Vacunas" y por ende están deteriorando la confianza en sus investigadores, marcas y productos. Que podrían matar la gallina de los huevos de oro y perder la oportunidad de pasar a la historia como las heroínas que salvaron el mundo.