Dec. 10, 2020

Perdidas

Perdidas

El caso de las adolescentes perdidas. El juez y el Ministro. El monopolio de Facebook. Angela Merkel, llora. Paolo Rossi, QEPD. Cero malandrines. Noticias, análisis y opinión.


El caso de las adolescentes perdidas. El juez y el Ministro. El monopolio de Facebook. Angela Merkel, llora. Paolo Rossi, QEPD. Cero malandrines. Noticias, análisis y opinión.

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En un país como el nuestro, en donde las adolescentes pueden ser secuestradas para llevárselas a la guerrilla, vincularlas a grupos paramilitares, negocios de trata de blancas, convertirlas en mulas del narcotráfico o para violarlas y matarlas, cuando una adolescente se desaparece nos preocupamos.

Todos nos preocupamos y armamos de inmediato campañas para buscarlas. Movilizamos medios de comunicación, redes de padres de familia y autoridades. Nos desesperamos, nos preocupamos porque nuestras jóvenes pueden correr peligro, sobre todo si tenemos hijas adolescentes.

Pero no siempre resultan ciertos esos casos. Y quiero llamar la atención sobre eso porque en las últimas dos semanas en Colombia hemos tenido dos casos de adolescentes que han conmovido a la comunidad, han estremecido las redes sociales y obligado al despliegue de grandes esfuerzos de organismos como el Gaula de la Policía, la Fiscalía y hasta el Ejército en su búsqueda.

Se trataba de dos adolescentes. Las dos de 17 años, las dos muy bonitas. Y después de uno o dos días de angustia y de búsqueda desesperada y debo insistir después de movilizar una gran cantidad de recursos públicos, que son costosos y se distraen de los ya graves problemas cotidianos de inseguridad, nos encontramos con que en un caso la adolescente había peleado con su mamá y se había ido para la casa del abuela sin avisar. Y en el segundo caso la niña había conocido a una persona en Tinder y se había ido a compartir un rato con esa nueva pareja o esa nueva persona que conoció.

Fueron 24 o 48 horas de angustia en un país como éste donde en dónde cualquier cosa les puede pasar. Es Injusto con los padres, es injusto con los medios de comunicación, con las redes sociales. Creo que con las adolescentes mismas porque perdemos la credibilidad en esos casos y va a llegar el día en que no nos importe y no las vamos a buscar.  

 

Hace unos años, cuando era director del Noticiero CM& y que en ese momento era el primero en sintonía en Colombia publicamos con autorización de sus padres la fotografía de una adolescente que se había perdido en una Semana Santa. Resultó que la muchacha se había ido de paseo a Melgar con su novio y cuando apareció demandó al noticiero por haber usado su imagen y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar casi nos clava una multa multimillonaria porque habíamos puesto en televisión a una menor de edad identificada cosa que está prohibida en Colombia. Sobre todo cuando ese menor es sospechoso de cometer un delito o haber sido víctima de un delito.

Yo sé que los adolescentes que me siguen son poquitos, pero les quiero enviar un mensaje: no jueguen con nuestra angustia porque pueden perder nuestra confianza y credibilidad y el día que de verdad les pase algo nadie los va ir a buscar y entonces les pasará lo mismo que a las ovejas de la fábula del pastorcito mentiroso.